Lunes, 13 de Noviembre del 2023

Textil


De adolescente me gustaba muchísimo teñir, cortar, bordar, intervenir mi ropa, fuera viejita o recién comprada, y a veces, cuando podía, la confeccionaba desde cero. Esto me daba muchisimo placer y tambien provocaba que recibiera muchas represalias por parte de mi familia. Recuerdo que llegaban los fines de semana y el ritual era ir a bailar, si! Bailar!!!! Estrenar ropa, usar lo de las amigas, "compartirnos los trapos", alistarnos y embellecernos todas juntas, entre risas, dudas, confesiones y cosas de chicas; todo era celebrado! ... y así, desde la comunión Anilú, Caro, Fabi, Peti, Ro, Yo brillabamos y bailábamos! disfrutábamos hasta que terminara de sonar la última canción y se apagaran las luces del boliche. Era muy hermoso. Era vital, puro disfrute y gozo, ERA RENOVACION! Luego de mucho andar por otras exploraciones y facultades, a mis 27 años, siendo mamá de Carmela, y compañera de Lucas, comencé a pintar ropa fuertemente. Con el paso del tiempo y las circunstancias, que se pusieron bravas en mi vida, la ropa pintada fue un canal de transformación, de expresión, de sanación; fue mi sustento económico, emocional y creadora de grandiosos vínculos humanos.


En un principio tomé nuestras prendas personales, de hombre, de niña, de mujer para pintar. Cuando ya no fueron suficientes comencé a comprar ropas usadas y las restauraba previamente . Con el tiempo y la gran curiosidad que me llevó a buscar entender Mi historia para poder sanarla, me fui encontrando con maestros, grupos, equipos, religiones donde hablaban del alma, donde hablaban del aura, donde se hablaba de la psicología social, del cuerpo, los meridianos, y así, sin darme cuenta durante todos esos años, que estuve reciclando y restaurando ropas, pintándolas, dándoles color, luz, botones, dejándolas hermosas, yo me reciclaba a mi misma, restauraba mi alma, reiniciaba mi mente, redescubría mi cuerpo. Entonces se convirtió en algo muy poderoso, de mucho amor y de mucha potencia, en MESCALINA, (mi tienda-atelier) era lo que más vendía, muchas personas vinieron y se llevaron ropa pintada, miles de personas, fueron más de 8 años allí, y luego desde CASA.

Cada prenda siempre tuvo su compañero, su compañera, la ropa pintada es ropa rescatada con el alma para el alma.

Me debo al aprendizaje de experimentar con cada una de esas prenda, con sus texturas, con sus tramas, con sus costuras, sus formas, sus propósitos, y así se convirtió en ROPA libre, sin prejuicios, sin límites, sin barreras estereotípicas, mágicas por su arte y dedicación.

Cada vez que iba a pintar sabía que la trama y el camino iban a ser diferentes y me apasioné.

La ROPA PINTADA es una de mis grandes Maestras.

Hoy, a mis 51 años, mientras escribo esto, me doy cuenta que la ropa pintada es algo que siempre estuvo y está directamente relacionado y asociado a esa "esencia", pura de la adolescencia, etapa de corazón, de sentimientos y emociones genuinas y libres! Ropa vieja o estándar que se vuelve auténtica, nueva, personalizada! ropa que recibe amor Ropa que se vuelve Arte!!!